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5 fuentes ocultas de contaminación del aire interior en tu negocio

¿El aire en tu edificio está afectando a la salud y productividad de los empleados? Descubre cinco culpables comunes que acechan en tu espacio de trabajo y soluciones prácticas para crear un mejor entorno para tu equipo.

La seguridad de los empleados siempre sigue siendo una prioridad para cualquier compañía. Y aunque las compañías suelen centrar en medidas de seguridad física, la calidad del aire interior (IAQ) también desempeña un papel crucial para garantizar un lugar de trabajo seguro y productivo. El aire interior puede contener entre dos y cinco veces más contaminantes que el aire exterior, lo que puede afectar negativamente a la salud de los empleados, provocando problemas respiratorios y días frecuentes de baja por enfermedad.

¿El beneficio? Muchas fuentes ocultas de contaminación del aire interior pueden gestionar con algunos ajustes sencillos. Aquí tienes cinco culpables comunes y soluciones prácticas para mejorar la calidad del aire que respiran tus empleados.

1. Productos de limpieza

Muchas soluciones de limpieza comerciales emiten compuestos orgánicos volátiles (COVs), productos químicos nocivos que pueden permanecer en el aire mucho tiempo luego de terminar la limpieza. La exposición prolongada a COVs contribuye a dolores de cabeza, irritación respiratoria, mareos, náuseas y otras complicaciones de salud. Productos como lejía, ambientadores y aseadores multiusos suelen ser los mayores culpables.

Solución: Cambiar a productos de limpieza no tóxicos o certificados como ecológicos, bajos en COVs. Cerciórate de ventilar adecuadamente durante y luego de la limpieza, y evita usar ambientadores por completo, ya que pueden introducir más productos químicos dañinos en el aire.

2. Radón

El radón es un gas radiactivo que no tiene olor ni sabor y está desnudo al ojo humano. Emerge del material rocoso madre, atraviesa el suelo y puede filtrar en edificios a través de grietas en los cimientos. Aunque es inofensivo el exterior debido a la dilución, la acumulación de radón en interiores puede suponer un riesgo serio para la salud. De hecho, según la Asociación Americana del Pulmón, la exposición prolongada al radón demostró ser la segunda causa principal de cáncer de pulmón en Estados Unidos.

Solución: Prueba tu edificio para detectar radón, especialmente si estás en una zona con problemas conocidos de radón. Si los niveles superan el Nivel de Acción de la Agencia de Protección Ambiental de 4 pCi/L, instale sistemas profesionales de mitigación para disminuir la exposición.

3. Materiales de construcción, mobiliario y moqueta

El mobiliario de oficina nuevo, las alfombras, las pinturas y el Adhesivo pueden emitir formaldehído y otros COV al aire — un fenómeno conocido como liberación de gases. Esta liberación aérea puede continuar durante meses tras la compra, contribuyendo a la contaminación del aire interior y a posibles riesgos para la salud. La exposición continua puede provocar dolores de cabeza, enfermedades respiratorias, alteraciones hormonales y más.

Solución: Selecciona muebles y alfombras hechos de materiales naturales, sin tratar o certificados por programas como GREENGUARD. Aspirar y limpiar de manera regular puede ayudar a reducir el polvo y los alérgenos atrapados en las alfombras. Además, emplea pinturas bajas en COV o cero COV y Adhesivo para las renovaciones del espacio de trabajo, y mantén siempre una circulación de aire adecuada durante estos proyectos.

4. Calefacción, ventilación y aire acondicionado sistemas y conductos de aire

Con el tiempo, el polvo, el moho y las bacterias se acumulan en los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y en los conductos de aire, dispersando contaminantes por todo el lugar de trabajo cuando el sistema está en funcionamiento. Los empleados pueden experimentar síntomas agravados de alergia y asma.

Solución: Cambia los filtros de aire de manera regular según las directrices del fabricante y programa una limpieza profesional para tu Calefacción, sistema de ventilación y aire acondicionado y conductos de aire. Considera instalar filtros o purificadores de aire de alta eficiencia para atrapar partículas más pequeñas como polen, humo y polvo.

5. Moho

El moho prospera en zonas húmedas como baños, salas de descanso y cubos de basura personales. Las esporas de moho pueden volver aéreas, desencadenando síntomas respiratorios y reacciones alérgicas. En algunos casos, el moho tóxico puede provocar graves complicaciones de salud y preocupaciones de responsabilidad empresarial.

Solución: Desarrollar un plan de gestión de humedad Exhaustivo, profundizado, a fondo y completo. Reparar las fugas con prontitud, cerciorar una buena ventilación en baños y salas de descanso y mantener niveles de humedad interior entre el 30% y el 50%. Inspecciona de manera regular zonas propensas a la humedad, como alrededor de ventanas, bajo los lavabos y cerca de fuentes de agua. La herramienta de evaluación de humedad y moho del Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH) puede ayudar. Si se detecta moho, contrata profesionales certificados para la remediación y documenta todas las acciones tomadas.

La contaminación del aire interior puede ser invisible, pero sus efectos en la salud de los empleados son muy reales. Abordar estas fuentes ocultas te ayuda a crear un entorno empresarial más limpio, saludable y cómodo.

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